La cámara térmica aporta una capa de información invisible al ojo humano, clave en tres sectores donde trabajamos habitualmente: industria, agricultura y energía.
Tres sectores, tres usos distintos
En industria, detecta fallos en instalaciones eléctricas y cubiertas. En agricultura, ayuda a identificar estrés hídrico en el cultivo. En energía, es la base de la inspección de plantas fotovoltaicas.
En los tres casos, el vuelo con cámara térmica se complementa con un análisis técnico que traduce las imágenes en información accionable para el cliente.